27 de abril de 2013

Por obra y gracia de Celia Pendás:

De repente todos son artistas, todos son especiales. Esto deja a Bicho un poco confundido, y se pregunta que es lo que le hace a el especial. No especial para sus amigos y familia, no, especial de verdad.  Se pregunta que es lo que le diferencia del resto de gente de una calle concurrida, gente que camina sola o acompañada, en grupos de tres, de cinco, de la mano. Subiendo la calle o bajandola. Andando apresurado o con parsimonia. Se pregunta si desde fuera, el tambien parece formar parte de la unidad, de la masa de personas con caras indiferentes que nadie recordara al llegar a casa, con sus abrigos en tonos neutros y las manos en los bolsillos. No se pregunta muchas cosas. En realidad es solo una formulada de muchas maneras distintas.
Se da cuenta de que si se perdiera nadie podria sacarle de esa masa de plastilina marron hecha de la mezcla de muchas plastilinas de colores vivos. Se da cuenta de algo mucho peor ; ya se ha perdido. Si no fuera por las peculiaridades de su apariencia, como llevar cinco relojes en el brazo derecho, ni él mismo se distinguiria. Pero el grupo no tardara mucho en aplastar su individualidad y volver a ser homogeneo.
En un intento de diferenciarse y no dejarse tragar, pasa a formar parte de la clasificacion de personas que andan con prisa. Corre a su casa evitando tocar a la gente, entra sin saludar y sigue corriendo. Su madre grita: “ Te dije que no bebieras tanta agua antes de salir!“ pero el ni va al baño , ni la oye. Se lanza a un papel y escribe una linea tras otra, alterando detalles pero no el sentimiento, escribe en tercera persona y con un pseudonimo.  Quiere diferenciarse mediante las letras. Pero esto es todo lo que consigue, y ya no le corresponde a el sino a ti juzgar si se ha diferenciado.

10 de marzo de 2013

Quiero vivir en un lugar en el que siempre haga mal tiempo y esté lloviendo, que no salga el sol y que en verano no haya calor. Que haya árboles altos que me den sombra y en otoño que se les caigan las hojas amarillas y la lluvia las moje.
La casa tendría dos pisos, en el de abajo un salón con chimenea a doble altura; y en el de arriba las habitaciones, con el techo como si fuesen buhardillas. Un patio enorme y un mesón con bodega repleta de vinos caros y viejos que abrir cada domingo para celebrar lo que sea. Todo el suelo de la planta sería de parqué y el de arriba moqueta, para ir descalza siempre.
A parte de mi cuarto, tendría otro pequeño única y exclusivamente para mi y mis cosas, con una máquina de coser, una ventana con un poyete y cojines para sentarme a hacerles bufandas a mis hijos o para leer todos los libros que me compraré.
Tener un marido guapo, alto y elegante, que comparta mi afición por la lectura y la música, que me regale entradas a teatros y óperas y que me quiera.
Esa sería mi vida perfecta.

3 de marzo de 2013

He perdido la gracia por escribir. Eso creo.
Ayer quedé con Sara y con Moha, estuvimos en la Escapada (que raro). Vi a Miguel, y me saludó! Pensaba que me odiaba por aquel WhatsApp que le envié una noche de borrachera, pero me saludó. Aún no me creo que no me odie. Yo lo haría.
Me he dado cuenta de que eso de querer un novio, la obsesión que tenía por encontrar a alguien, es una gilipollez. Solo da dolores de cabeza y problemas.
Ya no lloro ni nada de eso. Pero no dejo de comer. Me estoy poniendo como una auténtica foca. Si me das una pelota podría tirarme al agua y hacer de morsa a la perfección, ganaríamos dinero con el espectáculo.
Hace una semana la profesora de economía puso un vídeo en el que hablaban economistas en contra del crecimiento y desarrollo del PIB, y uno contó una historieta:
Había unos indígenas viviendo en el bosque. Casi todo se basaba en el autoabastecimiento, pero cuando obtenían excedentes los vendían. Eran felices con lo que tenían y no se quejaban de la falta de nada. Un día llegaron unos misioneros para ofrecerles cambiar de vida, pero ellos se opusieron. Los misioneros querían ayudarlos para mejorar su vida y les ofrecieron unas herramientas modernas y buenas para que les costase menos producir madera, y así les ayudaban en algo para elevar el nivel de vida. Al cabo de unos años volvieron los misioneros para ver cómo les iba todo y les preguntaron si las herramientas les habían servido. Ellos contestaron que sí, que muchísimo, porque ahora tardaban diez veces menos en producir la madera. Los misioneros se alegraron y dijeron: ¡Vaya! ¡Ahora producirán diez veces más!; Los indígenas se extrañaron y dijeron: No, ¿para qué queremos producir tanto? ¡Ahora tenemos diez veces más tiempo libre!
Sé que es una tontería y que no viene a cuento de nada, pero me parece interesante y quería compartirlo.
Siento haberme excedido tanto (si es que me lee alguien).

4 de febrero de 2013

¿Qué sentirán los mosquitos, o cualquier otro bicho, cuando se quedan atrapados en las telas de araña?
Debe ser una sensación horrible, saber que tu existencia acabará allí, sin poder hacer nada para cambiarlo. Morir y ser engullido por otro bicho. ¿Podría considerarse canibalismo entre la misma especie?
A veces siento que en la vida pasa eso continuamente. Pasa algo que te atrapa y ya no puedes hacer nada. No puedes dejar de pensar en él, aunque ya hayas estado antes en su telaraña caes de nuevo.
Pero esta vez, ¿podrás salir de ella?

2 de febrero de 2013

Hay días con niebla en los que me siento en mi escritorio frente a la ventana y veo cómo el viento se la lleva, queriendo fundirme entre el vapor de agua y que me lleve con ella. Otros días, cuando subo al coche con el marido de mi madre y vamos a cien en una recta, siento la necesidad de torcer el volante y enfrentarme al coche que viene, para fusionarnos en ninguno y averiguar qué pasará, si será el fin o un simple y doloroso susto.
No estoy loca, es simple curiosidad.
Sara me ha llevado a un bar genial, súper nosotras, que tiene el paso de las personas marcado en las paredes, y el nuestro no podía faltar:

7 de enero de 2013

¿Y si..?

Siempre me pregunto qué hubiese pasado si aquel día no te hubiera llamado, si no me hubiese callado tantas cosas que debería haber defendido o si te hubiese mandado aquel WhatsApp reclamándote en ese momento, justo donde yo quería.
Soy muy indecisa y eso pasa factura.
Sigo echándote de menos, pero he de reconocer que cada día el sentimiento decrece. Video Games es una preciosa canción, pero está mancillada por tu recuerdo, cosa que no me gusta nada porque cada vez que la escucho me vienes a la cabeza, y lo odio. Algo tan bonito nunca debería relacionarse con algo tan horrible y obsceno como tú.
Siempre he querido ser una de esas chica (o personas) que cuando pasa por la vida de alguien no se te olvida así porque sí. Una de esas que enamora con la mirada acompañada de una sonrisa. Y se te queda grabada a fuego en la memoria.
Mañana vuelvo a clase y no quiero.
Hay niebla y tengo miedo.
El viernes salí con Emma, lo necesitaba. Lo pasamos genial, aunque cuando llegué a casa la absenta pasó factura.
Has caído muy pero que muy bajo, sabes?


...Lacasita de Placebo

16 de diciembre de 2012

Aunque creas que no, recuerdo a la perfección aquel sábado en que subí a tu coche y te aguantaste la risa por mi nuevo pelo ya que te dije que si te reías yo me quedaría en casa. Sería raro no acordarse.
Hacía ya mucho que no escribía. Tampoco ha pasado nada terriblemente destacable. Estoy un poco plof, no sé por qué extraña razón.
El sábado estuve en el circo. Amo el circo. Sobretodo los payasos. Son tan geniales.
Y ayer me hice el industrial en la oreja izquierda (?).
No entiendo el mundo. Y menos a los tíos. ¿Y si me hago lesbiana?
Te deslizas como si fueras de viento y al contacto con mis dedos te desavanecieras. Si tu magia ya no me hace efecto, ¿cómo voy a continuar? Si me sueltas entre tanto viento ¿cómo voy a continuar?
Estoy deseando irme este verano a Suiza o a algún otro sitio. Como dije ya, desaparecer y empezar de nuevo, aunque solo sea por unos meses.
Pienso mucho y le doy muchas vueltas a las cosas. Podría terminar filosofando. Soy la delegada de mi clase. Amo el poder, ¿lo había contado ya antes?
Odio todos y cada uno de los movimientos y sonidos que produces. Y no quiero hablarte sobre los olores.

9 de diciembre de 2012

Se dispone para el coma pero se olvida de algo.

He hablado pocas veces, o puede que ni si quieras haya hablado de ella en mi blog. Pero se llama Emma y la quiero un montón.
Cuando me hice el esguince en verano, creo que puedo echarle la culpa de lo que pasó.
Fue nuestra noche de los veinte. Nuestra y de nadie más. Puede que de Thor y de Meléndez también, pero nosotras nos la comimos. Nos comimos esa noche, el verano, el comienzo del curso y los peores momentos que podíamos esperarnos en esos días.
Nos comimos los monólogos, a Carlos Baute y mis alitas fritas. Y nos bebimos todo el vino para que no se hiciese bola y pudiésemos tragarnoslo mejor.
La quiero y la aprecio mucho, más de lo que ella o cualquiera pueda imaginar, porque es de verdad y porque es mi persona. Porque nos lo perdonamos todo y porque hagas lo que hagas está prohibido de que la otra te juzgue.
Eso es lo que pasa cuando alguien es tu jodida persona. Si alguien hace algo mal se le pone a parir hasta decir basta, pero si habéis sido una de las dos, no pasa nada.
Eso pasa teniendo a tu persona y siendo un outsider. Y nosotras lo somos. Somos las más outsiders.

5 de diciembre de 2012

CONFESIONES VOL.VI

• He comido champú y jabón porque pensaba que tendrían un sabor agradable correspondiente con su olor.
• No sé cómo explicar lo mucho que quiero a mi madre.
• Llevo uñas de porcelana.
• Joja es imbécil porque dice que no le valoro.
• Un puto nazi.
• He suspendido lengua. Merezco el peor de los castigos.
• Cuando vi ''La soledad de los números primos'' me llevé una decepción con Mattia. Termina gordo.
• Las manos me apestan a lejía.
• Mamá dice que las manías que tengo con el orden, la limpieza y el olor están pasando de castaño oscuro.
• Cada vez tengo menos paciencia.
• Amo a mi profesora de matemáticas. Besaría el suelo que pisa si fuera necesario.
• Las camisetas ajustadas no me dicen nada.
• Tengo jodido frío continuamente.
• Me casaría con el chico que conocí en feria chica.
• Tengo miedo. Al mundo en general, al simple echo de existir.
• Me voy a apuntar a boxeo.
• No paro de llorar. Todos los putos días. Sin razón.
• Parezco una puta foca enorme con complejo de vaca.
• Antes era una chica de verdad. Con sus huesos bajo la piel que se detectaban con sólo un vistazo. Ahora tengo cantidades industriales de grasa.
• Soy la ama de economía.
• Como si no tuviese suficiente con mi nariz, me ha salido un herpes justo debajo, para llamar un poco más la atención.
• Huelo a humo.

29 de noviembre de 2012

Cuando eramos unos niños de verdad..

..Mi hermano y yo no apoyábamos el uno al otro, dándonos esperanzas de que papá algún día volvería con nosotros y todo sería como antes.
Lo que no sabíamos era que mamá se iría y desde entones en los cumpleaños y fiestas como la navidad nos enviaría regalos de su parte y de la de su nuevo marido.
Los primeros meses nos sentábamos en la puerta de la casa en la que nos había tocado vivir (yo con su tía Ludmila, mi hermano con su tía Valentina) a esperar que mi madre viniese a por nosotros, pero ese día no llegaba.
Los dos (aunque ahora eran tres, y dos de ellos estaban en otro país) se perdieron mi primer día de clase y todo el primer curso. A la tía Ludmila de mi madre empecé a llamarla abuela y hasta incluso a veces mamá. Me mimaba como a la hija que nunca tuvo, con chocolatinas, gomas de pelo de colorines, clases particulares de inglés y todo el cariño que mis padres nunca me dieron.
Nunca me olvidaré del día de febrero, cuando mi hermano y yo ya estábamos aquí, en que ella murió por el puto cáncer. Yo no estaba con ella y la fallé.