Soy la hija de la oscuridad, de la noche, de la soledad. Soy un incesto de la maldad y la tristeza. Vago por el mundo en busca de mi fin. Nada me atemoriza ni me emociona ni me mueve porque nada es lo que llevo dentro. El vacío se creó el día que nací pero la persona que lo descubrió se atribuyó mi puto mérito. Quiero que cualquier coche del mundo embista el mío mientras voy en él. Quiero que lo que sea embista lo que sea en lo que esté en ese momento y provoque un trauma grandísimo al mundo. No paro de respirar humo. En verdad no quiero el fin, sólo quiero dolor y sufrimiento. Para mi. Para ti. Para todo aquel que sea feliz con algo que no me haga feliz. Quiero represión de emociones del resto del mundo. Quiero inexpresion por un tiempo. Quiero que todos seamos hermanos, hijos de la oscuridad.
2 de abril de 2016
Cinco putos años.
11 de febrero de 2016
Si tuviese la certeza del que ha vivido una vida entera y ya no le queda nada más que vivir excepto tres despertares, tres cenas y tres últimos polvos, afirmaría que 2015 ha sido el año más cojonudo que he vivido.
¿Que por qué? Pues yo qué sé, chico. Muchas cosas, y ninguna buena.
Es brooooma.
Sí que es verdad que me he tirado mi tiempo en la mierda, tocando fondo y escarbando para llegar más abajo aún, pero qué coño, los buenos momentos.. Sí, esos le dan mil vueltas a la mierda.
¿Que por qué? Pues yo qué sé, chico. Muchas cosas, y ninguna buena.
Es brooooma.
Sí que es verdad que me he tirado mi tiempo en la mierda, tocando fondo y escarbando para llegar más abajo aún, pero qué coño, los buenos momentos.. Sí, esos le dan mil vueltas a la mierda.
9 de noviembre de 2015
4 de noviembre de 2015
CONFESIONES VOL.IX
-Desde la serenidad y el rencor, eres un auténtico capullo.
-Estoy más salida que la nariz de Pinocho en su mejor mentira.
-Voy a ser una chica fitness.
-Odio desmaquillarme y pasar de ser Irina Shayk a ser Belén Esteban en su época dorada.
-Estoy en la cresta de la ola de la vida.
-Tania y su silla.
-Chicas, os quiero y os adoro y más cuando apoyais mis planes macabros de quemar a la gente.
-Your one bad habit was to watch me sad and feel a little bit at home.
-¿Cómo se puede ser tan puta?
- Irónicamente, de noche lo veo todo más claro.
- Últimamente pienso mucho las cosas. Más que pensar, no paro de darle vueltas a todo.
- Un puto notas adorable.
- El concierto de Kase.O me dejó sin palabras, y eso es algo realmente complicado porque siempre tengo algo que decir.
- Soy una burlá.
- Voy a ser la hostia de la guitarra.
- Mi espalda pide eutanasia.
- Quiero un novio que se llame Mauri para ser los Mauritania.
-Estoy más salida que la nariz de Pinocho en su mejor mentira.
-Voy a ser una chica fitness.
-Odio desmaquillarme y pasar de ser Irina Shayk a ser Belén Esteban en su época dorada.
-Estoy en la cresta de la ola de la vida.
-Tania y su silla.
-Chicas, os quiero y os adoro y más cuando apoyais mis planes macabros de quemar a la gente.
-Your one bad habit was to watch me sad and feel a little bit at home.
-¿Cómo se puede ser tan puta?
- Irónicamente, de noche lo veo todo más claro.
- Últimamente pienso mucho las cosas. Más que pensar, no paro de darle vueltas a todo.
- Un puto notas adorable.
- El concierto de Kase.O me dejó sin palabras, y eso es algo realmente complicado porque siempre tengo algo que decir.
- Soy una burlá.
- Voy a ser la hostia de la guitarra.
- Mi espalda pide eutanasia.
- Quiero un novio que se llame Mauri para ser los Mauritania.
21 de octubre de 2015
Todo el mundo debería creer en algo, y yo creo que voy a seguir bebiendo.
Que siente la cabeza dicen, que no puedo ir por la vida cerrando garitos y discotecas dicen, que me apunto a un bombardeo dicen. Y yo no lo entiendo.
Tengo 20 años y se supone que no puedo seguir así. Y yo me pregunto: ¿por qué?
Estudio, trabajo, enseño a mi hermano todo lo que debería enseñarle su profesora y que no le enseña, hago las tareas del hogar, me olvido (o más bien me provoco el olvido) de tener novios, ¿y resulta que no puedo salir de vez en cuando? ¿Por qué? ¿Qué más queréis que haga? La vida no es tener un montón de obligaciones que cumplir para olvidarte de los verdaderos placeres.
Me encantaría cumplir 20 años una y otra vez, seguir sintiendo la libertad como algo cotidiano, saber que nada es imposible. ¿Imposible? ¡Ni si quiera sé lo que significa esa palabra! Vivir en un verano interminable y sacar partido a cada minuto de sol.. o de lluvia (como dicen en aquel anuncio de la ONCE).
¿Tan mal estoy llevando la vida?
Entiendo que a la gente le guste la estabilidad a largo plazo y quitarle emoción a cada viernes. Pero yo.. no puedo. Soy adicta a despertarme cada sábado y pensar "¡La que lié ayer! ¡Pero hoy vuelvo a liarla!". Salir y conocer a gente nueva, vacilar, que me vacilen, tomarme un cali detrás de otro, o como en mis tiempos mozos, un chupito detrás de otro. ¿Por qué a la gente le gusta renunciar a eso? Es más, ¿por qué quieren obligar a los demás a renunciar a ello?
Sinceramente, no os entiendo. Llamadme loca.
Tengo 20 años y se supone que no puedo seguir así. Y yo me pregunto: ¿por qué?
Estudio, trabajo, enseño a mi hermano todo lo que debería enseñarle su profesora y que no le enseña, hago las tareas del hogar, me olvido (o más bien me provoco el olvido) de tener novios, ¿y resulta que no puedo salir de vez en cuando? ¿Por qué? ¿Qué más queréis que haga? La vida no es tener un montón de obligaciones que cumplir para olvidarte de los verdaderos placeres.
Me encantaría cumplir 20 años una y otra vez, seguir sintiendo la libertad como algo cotidiano, saber que nada es imposible. ¿Imposible? ¡Ni si quiera sé lo que significa esa palabra! Vivir en un verano interminable y sacar partido a cada minuto de sol.. o de lluvia (como dicen en aquel anuncio de la ONCE).
¿Tan mal estoy llevando la vida?
Entiendo que a la gente le guste la estabilidad a largo plazo y quitarle emoción a cada viernes. Pero yo.. no puedo. Soy adicta a despertarme cada sábado y pensar "¡La que lié ayer! ¡Pero hoy vuelvo a liarla!". Salir y conocer a gente nueva, vacilar, que me vacilen, tomarme un cali detrás de otro, o como en mis tiempos mozos, un chupito detrás de otro. ¿Por qué a la gente le gusta renunciar a eso? Es más, ¿por qué quieren obligar a los demás a renunciar a ello?
Sinceramente, no os entiendo. Llamadme loca.
15 de octubre de 2015
Últimamente los olores me acosan, abusan de mi y me la juegan, teletransportándome a la primera ráfaga, cuando menos me lo espero. Me llevan a lugares pasados, me plantan en medio de las situaciones y lo veo todo desde fuera: aquella mañana de nieve y té en la casa de mi padre, el día que me quedé plantada en medio de la plaza mientras llovía, los días que me dormí sobre el pecho de Diego. Es inevitable y tan incómodo que desearía terminar con mi existencia de un momento a otro.
A pesar de todo, no puedo evitar disfrutar de cada momento, por muy amargo que fuera.
Pero lo peor de todo es que no paro de ir a Ucrania. ¡No puedo parar! Y no entiendo por qué. Necesito volver a mis raíces, volver a mi árbol (del que tantas veces me caí y del que tantas veces volvería a caerme), volver al huerto de mi abuelo y mi padre, volver a pasear por el patio de mi colegio, volver a tirarme con el trineo y romperme los pantalones, volver, en fin, a mi infancia. Y en verdad, ¿no es lo que todos queremos cuando crecemos? Esa fantasía de volver a ser niño y no preocuparte por la vida porque en lo que consisten tus días son en pasártelo bien y correr de tu madre cuando has hecho algo mal.
Pero esta vez es diferente, no es una fantasía, se ha convertido en una necesidad, y siento que si no la cubro, no volveré a ser feliz en esta vida. Y lo peor de todo es que los olores no me permiten olvidarme de esto y cada vez que pueden hacen el mal, me invocan una nostalgia incontrolable y solo sé cerrar los ojos y evadirme de la vida, importándome nada todo lo que está a mi alrededor.
Tengo esperanzas en volver a todo esto, y sé que se cumplirá, antes o después, se cumplirá.
A pesar de todo, no puedo evitar disfrutar de cada momento, por muy amargo que fuera.
Pero lo peor de todo es que no paro de ir a Ucrania. ¡No puedo parar! Y no entiendo por qué. Necesito volver a mis raíces, volver a mi árbol (del que tantas veces me caí y del que tantas veces volvería a caerme), volver al huerto de mi abuelo y mi padre, volver a pasear por el patio de mi colegio, volver a tirarme con el trineo y romperme los pantalones, volver, en fin, a mi infancia. Y en verdad, ¿no es lo que todos queremos cuando crecemos? Esa fantasía de volver a ser niño y no preocuparte por la vida porque en lo que consisten tus días son en pasártelo bien y correr de tu madre cuando has hecho algo mal.
Pero esta vez es diferente, no es una fantasía, se ha convertido en una necesidad, y siento que si no la cubro, no volveré a ser feliz en esta vida. Y lo peor de todo es que los olores no me permiten olvidarme de esto y cada vez que pueden hacen el mal, me invocan una nostalgia incontrolable y solo sé cerrar los ojos y evadirme de la vida, importándome nada todo lo que está a mi alrededor.
Tengo esperanzas en volver a todo esto, y sé que se cumplirá, antes o después, se cumplirá.
23 de marzo de 2015
A veces cuando los días buenos se me pasan tan rápido que ni si quiera puedo saborearlos, me pongo triste. Esos días son tan acojonantes que desearía que no acabaran nunca. Pero por desgracia, lo hacen.
Un buen día puede ser cualquier día. No hace falta hacer gran cosa y planearlo dos semanas para que lo sea. Sin duda (y como tanta gente ha recalcado a lo largo de la vida) los mejores días son los que no planeas. Aunque no siempre es cierto.
Para una persona tan maniática y organizada como yo, resulta confuso que un día cualquiera, sin planteamientos previos, pueda llegar a ser un buen día.
Últimamente estoy tan feliz que no soy capaz de pensar en todas las veces que una gilipollez me ha amargado el día. Y no entiendo a qué se debe tanta felicidad y emoción.
Vivo los días como si se me fuese la vida en ello. Los exprimo al máximo. Hasta la última gota. Y la verdad es que es algo que me brinda una alegría vital que no me creo ni yo misma. Aunque todo esto se contrapone al cansancio que siento continuamente, día a día, y que no me permite hacer todo lo que querría.
Pero por suerte, el viernes fue uno de esos grandes días.
Un buen día puede ser cualquier día. No hace falta hacer gran cosa y planearlo dos semanas para que lo sea. Sin duda (y como tanta gente ha recalcado a lo largo de la vida) los mejores días son los que no planeas. Aunque no siempre es cierto.
Para una persona tan maniática y organizada como yo, resulta confuso que un día cualquiera, sin planteamientos previos, pueda llegar a ser un buen día.
Últimamente estoy tan feliz que no soy capaz de pensar en todas las veces que una gilipollez me ha amargado el día. Y no entiendo a qué se debe tanta felicidad y emoción.
Vivo los días como si se me fuese la vida en ello. Los exprimo al máximo. Hasta la última gota. Y la verdad es que es algo que me brinda una alegría vital que no me creo ni yo misma. Aunque todo esto se contrapone al cansancio que siento continuamente, día a día, y que no me permite hacer todo lo que querría.
Pero por suerte, el viernes fue uno de esos grandes días.
10 de diciembre de 2014
Cuando estoy en la estación de tren de Alcalá esperando al
mío y pasa uno de esos trenes comerciales a toda leche haciendo todo ese ruido,
siento como si la vida se me escapara en ese momento. Como si toda la mierda
que llevo dentro saliese despavorida en todas direcciones pero sin manchar a
nadie. Y después paz. La tranquilidad vuelve a inundarme y todo se puto acaba.
Me levanto y cojo mi tren. Voy hasta Guadalajara, después hasta Horche. Y otro día más en la triste vida de Tania se acaba. Sin reflexiones (miento). Sin esfuerzos en la vida (miento). Sin nada interesante (miento). Siendo una más (por desgracia, no miento).
Miro por la ventana de la biblioteca, CRAI lo llaman, y veo un día gris y oscuro, húmedo. Pero no esa humedad que puede llegar a ser agradable, no. Esa humedad que te cala hasta los huesos y hace que una vez más te sientas un poquito más insignificante. Y desde la ventana de mi cuarto veo a mi conejo, durmiendo en soledad sobre la silla del patio, esperando alguien con quien acurrucarse. O quizás disfrutando de la tranquilidad que tiene sin que esté nadie tocándole las narices.
Puede que yo también quiera eso. No alguien a quien acurrucarme, o bueno, si se presenta la oportunidad puede que sí. Me refiero a la tranquilidad.
8 de noviembre de 2014
Hoy tenía pensado que fuese un gran día. Más bien una buena noche.
Es que lo necesito. Últimamente cuando salgo está bien, pero tampoco es para tanto. Quizá es porque las veces que he salido lo he pasado tan bien que ahora mis expectativas son más altas de lo que deberían.
Pero no pierdo la esperanza.
Será una gran noche. Al fin y al cabo es la primera vez que salgo en condiciones y encima fuera de Guadalajara. No sé qué pasará, pero presiento que será bien.
Como decía la Stacy Malibu de Lisa Simpson: Confía en ti y conseguirás todo lo que te propongas.
Es que lo necesito. Últimamente cuando salgo está bien, pero tampoco es para tanto. Quizá es porque las veces que he salido lo he pasado tan bien que ahora mis expectativas son más altas de lo que deberían.
Pero no pierdo la esperanza.
Será una gran noche. Al fin y al cabo es la primera vez que salgo en condiciones y encima fuera de Guadalajara. No sé qué pasará, pero presiento que será bien.
Como decía la Stacy Malibu de Lisa Simpson: Confía en ti y conseguirás todo lo que te propongas.
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