19 de enero de 2018
Nada
No me arrepiento de nada porque no me importa nada. Porque no tengo sentimientos. Porque estoy vacía.
Estás haciendo un curso con 14 asignaturas. Da igual, las volveré a suspender todas y ni si quiera me sentiré mal por ello. Ni por perder mi vida en nada. Ni nada.
Hay días que ni si quiera salgo de casa, incluso seguidos, incluso llegando a ser semanas. Y me da igual porque no hay ninguna razón por la que me parezca atractivo salir. ¿Estaré desarrollando algún tipo de agorafobia? No lo creo.
Nunca se me acelera el corazón porque nunca nada me importa lo suficiente como para hacer que sienta algún tipo de sentimiento hacia ello.
Hace años me pasó algo parecido, creía que lo había llegado a superar, pero me doy cuenta de que sigo en la misma espiral descendente de pasividad e indiferencia.
No sé ni qué mierda estoy escribiendo.
¿Realmente estoy diciendo algo?
13 de febrero de 2017
A ver, que parece muy dramático y tal, pero joder, que estoy harta de depender de todos para esto y para lo otro. Es como que no puedo tomar una decisión sin haberla consultado antes con la disponibilidad de otra persona como mi madre o mi novio o mis amigas en plan: este día quiero ser feliz, puedo o te viene mal?
Que yo os amo a todos, pero quiero ser una florecilla libre que baila a su antojo.
16 de septiembre de 2016
Ya estuve ahí.
Te he superado.
Pero no de quedar por encima de ti, sino de superación emocional. Y aunque haya sido a costa de joderte, me siento mejor que nunca.
12 de mayo de 2016
Me encantaría poder arreglar mi vida. Que por una vez las cosas fueran bien. O bueno, me conformo con que tirasen. De mi. Al fondo de algún precipicio.
Si mi voz no se quebrase y pudiera hablar no lo haría. Si pudiese morir tampoco. Ni vivir. Elegiría la caja, la caja siempre es la mejor opción.
Podría irme. Podría irme para sumergirme en una cultura nueva como la india y descubrir mi verdadero yo. Gilipollas. Como si aquí no pudieras hacerlo. Tú o cualquiera de los modernitos jipis que no sé por qué pero piensan esa mierda.
Sanar tu vacío con otro. Y otro. Y otro. Y así hasta superar mi récord personal de gilipollas entre las piernas.
Podría volver a los chupitos de cada viernes y querer morir los sábados.
Podría volver a fumar, que eso siempre te da un toque más enigmático.
Podría terminar mi propósito de ser una chica fitness.
Podría empezar a dedicarme a hacer vino. ¡Qué coño! Me lo terminaría bebiendo yo todo antes de que madurase y terminaría muerta.
Podría.. no sé.. aficionarme a algo. ¡Al vino! No joder, no quieres ser alcohólica.
Podría empezar a inventarme mi vida cada vez que hablo con una persona a la que no conocía de nada.
Podría aprender informática. O podría aprobar de una vez todas las asignaturas de un cuatrimestre a la primera.
Podría entrar en Masterchef. Junior, obviamente.
Podría hacerte ver todo el daño que me has hecho. Ya, pero luego ¿qué?¿Y arreglar las cosas contigo? Nah, sería infravalorarme mucho. ¿O no?
Podría delirar, como ahora.
Y comer.
Y olvidarte.
¿Me llevará mucho?
2 de abril de 2016
Cinco putos años.
Soy la hija de la oscuridad, de la noche, de la soledad. Soy un incesto de la maldad y la tristeza. Vago por el mundo en busca de mi fin. Nada me atemoriza ni me emociona ni me mueve porque nada es lo que llevo dentro. El vacío se creó el día que nací pero la persona que lo descubrió se atribuyó mi puto mérito. Quiero que cualquier coche del mundo embista el mío mientras voy en él. Quiero que lo que sea embista lo que sea en lo que esté en ese momento y provoque un trauma grandísimo al mundo. No paro de respirar humo. En verdad no quiero el fin, sólo quiero dolor y sufrimiento. Para mi. Para ti. Para todo aquel que sea feliz con algo que no me haga feliz. Quiero represión de emociones del resto del mundo. Quiero inexpresion por un tiempo. Quiero que todos seamos hermanos, hijos de la oscuridad.
11 de febrero de 2016
¿Que por qué? Pues yo qué sé, chico. Muchas cosas, y ninguna buena.
Es brooooma.
Sí que es verdad que me he tirado mi tiempo en la mierda, tocando fondo y escarbando para llegar más abajo aún, pero qué coño, los buenos momentos.. Sí, esos le dan mil vueltas a la mierda.
9 de noviembre de 2015
4 de noviembre de 2015
CONFESIONES VOL.IX
-Estoy más salida que la nariz de Pinocho en su mejor mentira.
-Voy a ser una chica fitness.
-Odio desmaquillarme y pasar de ser Irina Shayk a ser Belén Esteban en su época dorada.
-Estoy en la cresta de la ola de la vida.
-Tania y su silla.
-Chicas, os quiero y os adoro y más cuando apoyais mis planes macabros de quemar a la gente.
-Your one bad habit was to watch me sad and feel a little bit at home.
-¿Cómo se puede ser tan puta?
- Irónicamente, de noche lo veo todo más claro.
- Últimamente pienso mucho las cosas. Más que pensar, no paro de darle vueltas a todo.
- Un puto notas adorable.
- El concierto de Kase.O me dejó sin palabras, y eso es algo realmente complicado porque siempre tengo algo que decir.
- Soy una burlá.
- Voy a ser la hostia de la guitarra.
- Mi espalda pide eutanasia.
- Quiero un novio que se llame Mauri para ser los Mauritania.
21 de octubre de 2015
Todo el mundo debería creer en algo, y yo creo que voy a seguir bebiendo.
Tengo 20 años y se supone que no puedo seguir así. Y yo me pregunto: ¿por qué?
Estudio, trabajo, enseño a mi hermano todo lo que debería enseñarle su profesora y que no le enseña, hago las tareas del hogar, me olvido (o más bien me provoco el olvido) de tener novios, ¿y resulta que no puedo salir de vez en cuando? ¿Por qué? ¿Qué más queréis que haga? La vida no es tener un montón de obligaciones que cumplir para olvidarte de los verdaderos placeres.
Me encantaría cumplir 20 años una y otra vez, seguir sintiendo la libertad como algo cotidiano, saber que nada es imposible. ¿Imposible? ¡Ni si quiera sé lo que significa esa palabra! Vivir en un verano interminable y sacar partido a cada minuto de sol.. o de lluvia (como dicen en aquel anuncio de la ONCE).
¿Tan mal estoy llevando la vida?
Entiendo que a la gente le guste la estabilidad a largo plazo y quitarle emoción a cada viernes. Pero yo.. no puedo. Soy adicta a despertarme cada sábado y pensar "¡La que lié ayer! ¡Pero hoy vuelvo a liarla!". Salir y conocer a gente nueva, vacilar, que me vacilen, tomarme un cali detrás de otro, o como en mis tiempos mozos, un chupito detrás de otro. ¿Por qué a la gente le gusta renunciar a eso? Es más, ¿por qué quieren obligar a los demás a renunciar a ello?
Sinceramente, no os entiendo. Llamadme loca.